Virgen de Costacabana

Extracto de artículo “Devociones marianas a la naturaleza en dos barriadas de Almerienses: Retamar y Costacabana” escrito por D. Francisco de Asís Torres Montesino. Investigador mariano local.

VIRGEN DE COSTACABANA

Es una bella imagen de escayola pintada que representa la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Por su enclave geográfico, esta Purísima, tomó su denominación actual de Ntra. Sra. de Costacabana. Una vez consagrada al referido título, obviamente, perdió la anterior advocación.

La Virgen de Costacabana es granadina. Granada es la sede de la Archidiócesis homónima que cuenta actualmente con cinco sedes sufragáneas: Almería, Málaga, Jaén, Guadix y Cartagena. Ntra. Sra. la Stma. Virgen de Costacabana

La escultura es de yeso policromado y representa el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. María, la Madre de Jesús, a diferencia del resto de los seres humanos, no heredó el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo preservada y libre de él.   En esta imagen aparece Nuestra Señora de cuerpo entero y mirando al frente. Se muestra de pie, sobre una base octogonal plana, a la que no llega a tocar. Viste una túnica larga de color blanco (color que representa a la pureza), con bordados, que llega hasta abajo. La Virgen no apoya en el suelo sino que flota encima de una nube, situada sobre la base, que tapa sus pies. En la nube hay una media luna, simbolismo de resurrección y tres ángeles: dos son rubios y el tercero moreno. Uno de ellos está envuelto en la niebla, cubierto hasta el cuello. Los otros dos, de cuerpo entero, están semidesnudos, mirando hacia arriba, buscando el rostro de La Purísima. El angelito central, el querubín moreno, porta tres rosas rojas entre sus manos, como símbolo de amor, de espíritu de sacrificio y de reparación. Volviendo a la vestimenta, sobre su hombro izquierdo lleva un manto de color azul claro -simbolizando la eternidad- con filos bordados, que cae por delante y por detrás.

La Virgen sobre su peana y, a su izquierda, el sagrario en el rincón, la cabeza mariana aparece descubierta, con su pelo moreno suelto y con una aureola redonda, estrellada, sobre la coronilla, como coronándola reina del universo. Su rostro es sereno, pacífico, con los ojos completamente abiertos y la boca entreabierta, permitiendo ver sus dientes superiores. Su expresión es de iluminación divina, al mismo tiempo que maternal. Sus manos aparecen juntas, reunidas sobre su pecho, expresando una interiorización espiritual. Para acabar de describir a la Virgen de Costacabana, referiremos que sus colores son vivos, alegres y llenos de luz.

La escultura virginal se compró en Granada, en julio de 1983, sufragándose con aportaciones voluntarias de los vecinos. La colecta popular, previa, se alargó más de una década, desde 1970 hasta la adquisición16. Desde la capital granadina se llevó a la iglesia parroquial de San Urbano, en La Cañada, donde permaneció un mes hasta que se trasladó desfilando, en romería, montada sobre una carreta adornada, remolcada por un tractor, desde esta pedanía almeriense hasta Costacabana. A pesar de nuestra insistencia, no ha sido posible ver la factura o albarán de compra de la imagen, lo que impide saber con exactitud el lugar, la fecha y el precio de adquisición. Como en Retamar, aquí también solicitamos, a su actual responsable, toda la documentación parroquial escrita para consultarla y, así, poder escribir la historia de la I. P. de Costacabana de forma veraz, completa y digna. D. Fernando Peña no nos mostró ni un documento alegando que, según su conocimiento, no hay ninguno.

A su llegada, la tarde del 15 de agosto de 1983, la imagen inmaculada fue bendecida con el nombre de Virgen de Costacabana por el presbítero D. Luis Serrano Alcaina, que administraba la I. P. de San Urbano y, en paralelo, dirigía espiritualmente, con vocación de capellán, a aquellos cristianos católicos.

FIESTAS PATRONALES

Los festejos, en honor a Nuestra Señora de Costacabana, duran cuatro o cinco días. Por la mañana se cogen fuerzas con una chocolatada, más tarde se celebra la feria del medio día y se termina, la jornada, con música, atracciones, proyección de películas y fuegos artificiales. El día grande, su festividad mariana, es el 15 de agosto, conmemoración de la Asunción de la Virgen María a los Cielos. Esa jornada, que clausura las fiestas, la humilde parroquia de Los Siete Varones Apostólicos se adorna con profusión floral. Agonizando la tarde se realiza una solemne eucaristía, al aire libre, en el patio exterior lindante con la acera, que se habilita como humildísimo atrio. Como la cuantiosa asamblea participante sobrepasa su poca capacidad, la sede se amplía a la calle adyacente, una vez cortado el tráfico rodado en la misma. Acabada la Santa Misa, se sube la Virgen de Costacabana sobre un trono con ruedas, se forma un cortejo que incluye acompañamiento musical y se procesiona La Patrona por las calles de su barrio, mientras se lanzan cohetes a su paso.

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